domingo, 25 de julio de 2010

NO AL INDULTO SE HIZO SENTIR DÉBILMENTE EN VALPARAISO

El pasado Viernes 23 de Julio, a pesar de una llovizna persistente y las primeras gotas de las lluvias que vendrían, poco menos de 50 personas se reunieron en plaza Victoria para decir NO AL INDULTO.

Luego se caminó por Pedro Montt hasta la Plaza del Pueblo Salvador Allende, y ahí los pocos que habíamos, se entregaban buenas vibras y fuerzas para volverse a encontrar en otra jornada de protesta. Compartimos fotografías de la ocasión para motivar una mayor asistencia y reflejar así, las molestias ante iniciativas descabelladas de la conservadora Iglesia Chilena. La católica y la evangélica.


La nueva jornada se debiera realizar en horas de la tarde a pedido de un grupo de trabajadores, y en ella, junto a antorchas, se podría llevar a cabo una interesante manifestación que informe a los transeúntes sobre las ideas que tienen las iglesias para condonar las penas de presidio de violadores a los derechos humanos.
Y claro, la hora puede ser un factor importante en la baja participación de la manifestación, pues esta se realizó a las 12 del día. También se podría explicar por la lluvia que se avecinaba; o como dijo una amiga, simplemente escasa convocatoria "pues esto lo organizaron los comunistas"... y ya sabemos como se han desperfilado estos en sus negociaciones mezquinas con los gozadores neoliberales de la Concertación. Solo una bandera comunista se enarbolaba y eso sería todo en cuanto a partidos y movimientos políticos. Extrañó también la asistencia de las juventudes comunistas.

No al indulto debiera ser un llamado masivo de la población para que no vuelvan a ocurrir los deleznables hechos ocurridos durante la Dictadura de Pinochet, una manifestación social que deje en claro que acciones de ese tipo no pueden volver a ocurrir, y que quienes ejecutan violaciones a los derechos humanos, serán juzgados con las más altas penas y éstas, no serán amnistiables.Recordemos mejor a la Iglesia que estaba con los perseguidos por el Estado criminal y sus civiles auxiliares. A la Iglesia de Silva Henríquez y la Vicaría de la Solidaridad, a Jarlan, a Woodward y tantos otros que efectivamente sirvieron y sirven al pueblo, no como estos que andan sobándoles el lomo a empresarios y gobiernos para financiar sus moralistas prédicas y sus fastuosas iglesias.
Por René Squella Soto

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