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Además, los cerros de Valparaíso fueron el escenario buscado por los organizadores del encuentro, así los porteños son efectivamente quienes disfrutan y participan de la fiesta, matizado claramente por los cientos y miles que se acercan desde variados puntos del país y del planeta.
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En la noche de ese mismo viernes, ahora los policías en moto dan paso a micros de carabineros y guanacos de las fuerzas especiales ya desde las 21 hrs en Plaza Aníbal Pinto. Arriba en la Plaza El Descanso, otra micro hacia presencia a un costado del recuperado espacio público.
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Los cotavientos fluorecientes de tránsito se cambian por uniformes de las Fuerzas Especiales de carabineros y las tortugas ninjas se hacían presente con sus juguetes en el escenario que de carnaval, pasa a convertirse en situación expectante y tensa.
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Al otro día todo a la normalidad y las mesas de diálogo ambiental permitía a los concurrentes escuchar, reflexionar y conversar para motivar ideas y acciones conjuntas en el cuidado de nuestros recursos y el futuro de las nuevas generaciones. Los medios de comunicación masivo aprovechaban de satanizar el espacio carnavalesco debido a los disturbios de la madrugada del sábado, y el Centro Cultural Playa Ancha se restaba de toda responsabilidad de lo sucedido.
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A fin de cuentas, se tiñó de verde el carnaval, como Wanderito, que sigue a las duras penas en el campeonato nacional de fútbol.
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Fotos: Hugo Novella
Texto: René Squella Soto
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