Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Televisión. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de febrero de 2013

La Televisión: Conectividad para desconectarse

 
A mediados de los 80 la Dictadura militar trajo a la Isla Robinson Crusoe la televisión y la gente de la isla valoró la acción, incluso, se bautizó a una población con el nombre del autócrata. Con ello, el sentir de la comunidad es que se avanzaba en la conectividad con el continente, pudiendo así conocer las noticias de lo que ocurría con el país –los diarios no existen acá-, a la vez que se contaba con un nuevo elemento para distraerse de una realidad tranquila que pasa con parsimonia por las vidas de cada uno en el territorio insular.

domingo, 13 de febrero de 2011

Hipnosis múltiple, Saramago, Cuba y otras televisidades

Los chilenos y chilenas se informan preferentemente a través de los noticiarios centrales de televisión, y pasan alrededor de 4 horas diarias ante una pantalla que dice entretener e informar. ¿Educar?, poco rentable para los auspiciadores, monetaria e ideológicamente hablando.

En “Ensayo sobre la lucidez” -obra trascendental del Portugués Saramago-, una ciudad completa, decide en elecciones, sufragar en su gran mayoría con un voto blanco. Las autoridades centrales cercan la ciudad e intenta boicotear la claridad comunitaria de continuar la vida sin autoridades. Sale a relucir toda la suciedad que uno se imagina en la política.

¿Se imaginan en un acto de rebeldía lúcida comenzar a tirar los televisores a la calle y acumularlos como basura?, ¿Qué se perdería?. Habría más tiempo para conversar y compartir con la familia. Si se es poco dado al parloteo, tal vez incentivaría dedicar tiempo a algún jardín o huerto. La vida se haría más en comunidad y fuera de los límites de la puerta de la propia casa, en una de esas las personas comenzarían a asociar también la entretención a la lectura de algún buen libro o a la práctica de algún deporte o arte.

Recuerdo que estando en Cuba en alguna casa de hospedaje me puse a ver televisión. Clases de Francés, Alemán o Inglés; también algo así como Universidad para todos y clases que se entregan para beneficio de la comunidad, por ejemplo, enseñar a trabajar la tierra o enfrentar un huracán de esos que se ven por el sector. Una televisión con vocación pública que no le interesa el rating y que se atreve a dar ballet a las 3 de la tarde o un campeonato de pelotas de la secundaria del país o una película Cine Arte que se aleja de las estridencias joligudenses que se suelen entregar por la televisión abierta de Chile S.A. Algo parecido se esta haciendo en Canal 3 Valparaíso, emisora comunitaria que se aleja de las lógicas mercantiles y que busca ser un aporte al desarrollo social y cultural del territorio, a pesar de las legislaciones que las autoridades están haciendo actualmente en relación a la televisión digital y que ¡oh sorpresa!, beneficia a los mismos de siempre.

Aquí los empresarios son los dueños de los canales y con ello debiera estar claro el servicio que pretende entregar a la población: Incentivar el consumo y la pasividad que entrega la ignorancia, hipnotizar las mentes e influir en la opinión pública para domesticarla y evitar rebeliones como las que se vivieron en Egipto recientemente.

Apagar la tele y encender la vida es como un regalo que uno se puede hacer, las posibilidades de información son muchos más amplias y la entretención se puede encontrar en millares de otras cosas. Ante la situación actual de la TV y los intereses a los cuales sirve, sueño con el momento de lucidez emancipadora, y un tronadero ensordecedor de televisores cayendo y destrozándose en los suelos de cada rincón del país se aparece al cerrar los ojos. Una sonrisa se me dibuja en el mismo instante.