Hace poco felicitaba a los trabajadores de metro por dejar de molestar a los artistas que entran al Metro a compartir su arte, y así hacerse de unas monedas para el diario vivir propio y en muchos casos, de sus mismas familias. Además, ya no sonaba esa desagradable locución en los parlantes llamando a hacerles la Ley del Hielo a quienes querían ganar algunas luquitas insisto, compartiendo lo que saben hacer y les apasiona.