A uno que le encanta la naturaleza y se fascina con toda la biodiversidad que en ella cohabita, no puede sino sentir tristeza y dolor por lo que está sucediendo en varias regiones de Chile. Las escenas son dantescas y se habla de 120.000 hectáreas (luego serán comparadas con piscinas, superficies y estadios). Emerge lo más bello del ser humano y se desencadena también lo más vil y bajo de algunos. Aquí, una opinión de las amenazas y las oportunidades.
