El pasado 1 de marzo era mi último día de 36 años. Lo
celebraría andando en bicicleta, en la Rusia, una cleta marca Belda de color
amarillo, tapizada de adhesivos en sus distintos rincones. Pasaría por ella en
el estacionamiento público en el que se había convertido la Intendencia de
Valparaíso, ahí por el sector de Bellavista.